EL INICIO- LOS JORDIS (PAELLADA DE SANT JORDI)

 

Capítulo II. LOS JORDIS

 

Empezaré a decir que Jordi (Jorge en castellano), es el patrón de Catalunya (no es  religiosa porque es  pagana)… Su historia está basada en la leyenda ambientada en Montblanc –Catalunya, varios siglos atrás, en  la   -Edad Media-:

Cuenta la leyenda que…



Hace mucho tiempo, existió un dragón que solía aterrorizar a los vecinos que vivían en un pequeño pueblo de Montblanc. Los habitantes del lugar estaban desesperados, no sabían qué hacer para mantener alejado al dragón y evitar que entrara al pueblo devorando lo que encontraba a su paso. Así que, a falta de una solución mejor, los vecinos decidieron ofrecerle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre voraz y evitar que los atacara.

Cuando las ovejas se terminaron, comenzaron a ofrecerle los otros animales: las vacas, los bueyes, las aves y hasta los pequeños polluelos. Ya quedaban muy pocas reservas, así que el rey convocó una reunión para zanjar sobre el destino del pueblo.

Decidieron que harían un sorteo con todos los vecinos, incluida la familia real, y que cada día le darían al dragón la persona que saliera en el sorteo para que se la comiese y dejara en paz al resto.

Desafortunadamente, un día le tocó el turno a la hija del rey. El soberano no sabía qué hacer pues no quería entregar a su hija al dragón y, entre lágrimas, le pidió al pueblo:

—Por favor, perdonad a mi hija y, a cambio, os daré todo mi oro y la mitad de mi reino.

Pero el pueblo se negó. Alegaron que era su turno y que cada persona debía cumplir con su palabra y sacrificarse. El rey no pudo hacer nada y, desconsolado, se despidió de la princesa antes de permitir que esta marchase hacia su cruel destino.

Sin embargo, algo sorprendente sucedió. Cuando el dragón se disponía a comerse de un bocado a la princesa, apareció un caballero con una lanza y un escudo dorado cabalgando sobre un bello corcel blanco. Se trataba de Sant Jordi, un noble caballero que pasaba por los alrededores y que, guiado por la algarabía, llegó hasta las inmediaciones del pueblo. Rápidamente comprendió lo que estaba sucediendo y se dispuso a salvar a la princesa de las garras de aquella enorme bestia. Sin pensarlo dos veces, Sant Jordi alzó su larga lanza y, con un solo golpe, la clavó en el centro del pecho del dragón, hiriéndolo de muerte.

Inmediatamente, comenzó a brotar la sangre del corazón del dragón y, para sorpresa de todos, en ese lugar surgió una rosa. El caballero Sant Jordi tomó la rosa y se la regaló a la princesa. Ella, a cambio, le obsequió un libro. Es por esto;  que  el 23 de Abril, como reza la tradición, el  hombre  regala una  rosa y las mujeres obsequian un libro;  con los  años, se obsequian  rosas y libros por igual. Podríamos decir que  San Jordi es  el equivalente, al  día del  Amor y la  amistad  en  Colombia, o  San Valentín en Gringolandia.

 

Es por esto por lo que se regala una rosa el 23 de abril junto a un libro. Curiosamente  coincide con EL DÌA DEL  IDIOMA  CASTELLANO..

 

 

“ LA  FIESTA DE LA  ROSA Y   EL  LIBRO; EN  MI  CONCEPTO, ES UNA  GRAN  HERRAMIENTA, POR MEDIO DE LA  LECTURA,EL  TEATRO Y  LAS  TRADICCIONES ORALES. PARA  CULTURIZAR  A UN PUEBLO”.  Pensándolo  así, nosotros tendríamos que tener un  día para “Nuestra  cultura y  tradición, ya que es única y particular”.

 

 

Bajo está salvedad, el tener este nombre, ya, de por sí, te hace teológica y espiritualmente diferente, y, en cierta forma, parte de un legado. Se pasa a ser —algo así— como un superhéroe, un personaje mítico, un personaje salvador de los enamorados. Al escribir estás líneas, me  enfoque, en dos  frentes en particular: él  primero el simbolismo y significado del nombre, el  segundo, y no menos importante, las  historias  románticas o no tanto, de esos personajes que  comparten el nombre de Jordi (San Jordis modernos).

 

El nombre Jordi; en Catalunya, es un nombre básico y muy común. No así su historia. Procedente de una familia turca (hijo de un soldado romano), decidió seguir el camino de su padre siendo guardia personal del emperador romano de la época. En el año 303, pasó de soldado a mártir, por ser cristiano, y el emperador quiso que renunciara a su fe. Jorge se negó y acabó decapitado, un 23 de abril de 303 (según datos obtenidos de la Información.com). Según esto, la leyenda está datada en la época medieval, cuando san Jorge, era un soldado turco.

 

Dato curioso: El caballo de san Jordi se llamaba «Shakira».

 

Es de aclarar que el nombre está muy asociado con el santo y esto cobra mucha importancia en el viejo continente, donde su cultura y costumbres pasan de generación en generación, y el nombre es tan o igual de importante que los apellidos.

Así como en Colombia los nombres compuestos tienen gran relevancia. En el nuevo continente, y en el país del «Sagrado Corazón», encontrarás gran variedad de estos, algunos asociados con el cantante de moda o el personaje de televisión, el futbolista o la reina de belleza. Claros ejemplos son Fredy Mercury Pataquiva, Franqueastein Sánchez, Maicol Yason Muñoz, Chirley Marisela Stevenson, etcétera… Sin ir muy lejos; para la  muestra un botón,  el del  famoso 10 de la selección de Fútbol   Colombiana (James Rodríguez). Vale aclarar, con su respectiva ortografía. Nota  aclaratoria: como se pronuncian, se escriben.


En fin, los nombres tienen un significado y la ortografía con que se transcriben, igualmente. Esto, en mi consulta de estratos bajos y zonas aledañas, me traía serias complicaciones a la hora de vocear los nombres para que pasaran a consulta.

Los Jordis en Colombia han sorteado toda una batalla para la pronunciación y escritura de su nombre. Pasando, por las mil y una forma de escribirlos y pronunciarlos: Joldiys, Goldis, Gordis, Yordys, Geors, Jordan, etcétera.



 

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